Medias Perlas

Estas son medias Perlas o Mabés naturales que fueron cuidados durante tres años antes de ser montados en piezas de joyería hechas a mano. Los acuacultures de Perlas del Cortez, se han esmerado para que su producto sea el mejor. Los Mabés son naturales y fueron formados por una ostra perlera mexicana llamada Concha Nácar o Pteria sterna.

Todas las Mabés producidas son autenticas piezas originales de Baja California Sur ya que los cultivos se encuentran en la extraordinaria Bahía de La Paz , en donde la riqueza de sus aguas y sus características oceanográficas han hecho posible la producción de perlas que ha caracterizado su historia.

Como se forman las perlas en las ostras

El nacimiento de una perla es un evento milagroso. Las perlas crecen dentro de las ostras vivas en el mar, miemtras que las piedras preciosas deben cortarse y pulirse para hacer resaltar su belleza. Las perlas no necesitan ningún tratamiento para revelar su encanto. Ellas nacen de las ostras con un brillo, lustre y una suave luz interna denominada oriente.

Una perla natural empieza su vida como un objeto extraño, como por ejemplo, un parásito o un material que accidentalmente se aloja en el cuerpo interno de una ostra que no puede eliminarlo. Para aliviarse de este irritante, el cuerpo de la ostra inicia una acción defensiva. La ostra empieza a secretar una substancia cristalina lisa, dura alrededor el irritante para protegerse. Esta substancia se llama nácar. La ostra continuará secretando nácar alrededor del objeto, en capas suscesivas. Con el tiempo, el irritante será completamente envuelto por las capas cristalinas. Y el resultado, será la gema encantadora y lustrosa llamada perla.

El nácar está compuesto de cristales microscópicos de carbonato del calcio, alineados perfectamente entre si de tal forma que la luz que recibe es reflejada y refractada para producir un arco iris de luz y color. Las perlas cultivadas comparten las mismas propiedades que las perlas naturales. Las ostras forman las perlas de cultivo en una forma casi idéntica. La única diferencia es que cuidadosamente una persona implanta el irritante en la ostra, en lugar de dejarlo al azar. Los acuacultores de Perlas del Cortez dejamos que la naturaleza cree su milagro.